miércoles, 1 de agosto de 2012

Y llegó el verano

Y llegó el calor, y más horas de luz y más tiempo disponible para estar con nuestros compañeros de cuatro patas.

Aunque todo parece "idílico", con el buen tiempo aparecen una serie de riesgos que debemos tener en cuenta y prevenir.

El calor es molesto para nosotros pero para nuestros perros puede serlo aún más e incluso peligroso. Ellos apenas cuentan con glándulas sudoríparas que les permitan expulsar líquido para refrescar el cuerpo (sólo tienen en las almohadillas) por lo que su temperatura corporal puede subir muy rápida y peligrosamente. Es lo que se conoce como golpe de calor que puede llevar a la muerte a nuestro amigo en pocos minutos. Algunos consejos imprescindibles para evitar que esto ocurra son:

- Evita pasear y que tu perro haga ejercicio en las horas de más calor.
- Ten en casa siempre agua fresca disponible y si vas a salir con él, procura llevar también.
- Por supuesto, nunca dejes a tu perro encerrado en el coche en verano (ni en general ningún día algo caluroso), aún cuando esté aparcado a la sombra, puede convertirse en una auténtica sauna en apenas unos minutos.
Los síntomas del golpe de calor aparecen cuando la temperatura interior de tu perro supera los 42º, podrás ver cómo el perro parece que pierde las fuerzas, puede presentar temblores, sus mucosas volverse azuladas, tambalearse, respirar de forma rápida y/o costosa. Si se está produciendo un golpe de calor, es imprescindible ir urgentemente al veterinario, mientras llegas, puedes ayudar a bajar la temperatura de forma paulatina (nunca de forma brusca, ya que una hipotermia puede ser igual o más peligrosa que el golpe de calor), humedeciendo ligeramente el cuello y la cabeza, colocando un hielo en el puente de la nariz, en axilas e ingles y humedeciéndole la boca (pero sin obligarle a beber ni dejarle que beba de golpe). Sólo añadir que cachorros, animales senior o con alguna enfermedad tienen más riesgo de padecer este shock, por lo que deberás extremar las precauciones con ellos.

Otro riesgo que aparece con el calor es el de ciertos parásitos, sobre todo garrapatas, pulgas, el denominado gusano del corazón de las zonas costeras (sobre todo de la zona mediterránea) y, como no, el fatídico mosquito (bueno, mosquito hembra) de la leishmania. Existen múltiples formas de proteger a nuestros compañeros, de forma química o de forma natural, el método que elijáis dependerá de vosotros, pero recordad que hay que protegerles. Estos bichitos pueden transmitirles enfermedades muy graves (filaria, leishmaniosis, erlichia,...) que aunque diagnosticadas a tiempo suelen tener buen pronóstico, siempre es mejor prevenir que curar. Casi ningún método es fiable al 100% por lo que recordad revisar los pelajes de vuestros perros después de paseos por el campo y evitar las zonas húmedas cuando empieza a atardecer porque la concentración de mosquitos suele ser alta. De nuevo, los animales enfermos y los animales mayores, por el mero hecho de tener el sistema inmunológico más débil deben tener una observación y un seguimiento más metódico.

El verano suele coincidir con las vacaciones familiares. ¿Habéis pensado qué hacer con vuestro compañero de cuatro patas? Es una decisión que debería estar tomada antes de su llegada a casa pero en ocasiones no es así. Por suerte cada día hay más alojamientos veraniegos que admiten mascotas, ¿no has pensado que él también se merece unas vacaciones alejado de la rutina y el entorno de todos los días? Pasar esos días de desconexión con tu perro puede ser maravilloso, sobre todo si tu destino es un lugar relajado. Pero existen más opciones. Si optas por una residencia, haz una pequeña selección de varias y visítalas antes de decidirte por una, busca también referencias de conocidos que hayan dejado a sus perros en alguna ocasión y pregunta todo lo que creas que necesites a los que la gestionen (si compartirá en algún momento chenil con algún perro desconocido, si hay personal en la residencia las 24 horas del día, cuánto tiempo pasan dentro del chenil, cuánto fuera, cuál es el procedimiento en el caso de enfermedad del perro, etc...). También puedes buscar un servicio de guardería que por lo general son profesionales relacionados con el mundo del perro que ofrecen su casa para que tu perro pase unos días en familia, así al menos te garantizas que no dormirá en un chenil. En este caso, también debes informarte bien y buscar referencias. Otra opción es que tu perro se quede en tu casa y que algún conocido vaya a pasar ratos con él, a sacarle y darle de comer o que incluso, se vaya a tu casa a pasar unos días y haga compañía a tu amigo. Lo que en ningún caso deberás hacer es abandonarle. Un perro, un gato, cualquier animal, es una responsabilidad, desde el día que entra en tu casa, si has decidido que va a quedarse, es un compromiso que debe durar toda su vida. Por desgracia todos los veranos sube la tasa de abandonos porque la gente no sabe qué hacer con su animal cuando llegan las vacaciones (entre otras "razones"). No ayudes a que esa tasa siga aumentando.





Por CECP

Tu indiferencia es mi olvido